Corría el año 1993 y el personaje al que les haré referencia en esta oportunidad, producía un pequeño espacio deportivo en una emisora en AM y además de transmisiones deportivas cada domingo, así como también de la selección nacional.
Nuestro amigo, tocaba las puertas de pequeñas, medianas y grandes empresas con la ilusión de obtener su apoyo financiero y poder continuar con su labor, pagar derechos de transmisión, costo del espacio a la emisora, salarios de narradores, periodistas, asistentes administrativos y el suyo propio.
Empresas privadas de diferente tamañole dieron apoyo menos las organizaciones del gobierno central o municipalidades. Esas instituciones en lugar de observar en aquel productor una fuente natural de empleo y de un alcance inigualable, lo volvían a ver con motivo de burla y pérdida de tiempo.
Sin embargo, cuando venía la época de elecciones, todos, TODOS, los aspirantes a los cargos importantes de esas instituciones, pedían a mi amigo productor su valiosísima ayuda para llevar a un mercado diferenciado y a la vez elector potencial, su mensaje.
En ese momento cobraba vida el programa y transmisiones de mi amigo, pero no sonaba la caja registradora, lo que cobraban vida eran las promesas de personas quienes una vez pasadas las elecciones y habiendo conseguido el puesto, olvidaron a mi amigo nuevamente, su esfuerzo, aporte y honestidad; y ni que decir de aquellos quienes no habían logrado el objetivo de colocarse en el gobierno central, local o instituciones del estado.
Hoy en día la ley obliga a quienes desean ser proveedores del estado a inscribirse como patronos independientes (aunque no tenga empleados) para poder optar por una contratación que les permita llevar trabajo a sus pequeñas empresas y por ende ganar su sustento, intentar crecer, volverse empleadores y contribuir al engrandecimiento de Costa Rica. Curiosamente todos están pagando esos tributos, pero la señora Chinchilla cortó los presupuestos, entrega solamente contrataciones a los tradicionales y por muchos otros de mis amigos están sin el pan en sus mesas y sin trabajo. ¡Que contradictorio!, ¿no?.
Volvamos a mi amigo el productor radiofónico pequeñito. Pasaron los años y gracias a su esfuerzo y dedicación logró crecer, abarcando dos eliminatorias mundialistas, torneos nacionales, pagar sus compromisos y por ende conseguir un nombre en el medio, pero nunca vio el apoyo que necesitaba.
Cuando usted escuche que un pequeño productor radiofónico tiene su programa en una emisora AM, rural o no, bríndele su apoyo. Patrocínelo, escúchelo, propague su existencia pues cada día son menos los programas independientes de opinión con personas valiosas, pues no se puede vivir de ello hoy en día; son pocos los pequeños productores independientes rurales que en el GAM se mantienen gracias a un programa radial.
Y como le pido a Dios que los abusivos aspirantes a los cargos públicos paguen a los pequeños productores su esfuerzo y los apoyen, pues ellos son su mejor aliado en un momento, pero cuando llega el tiempo de la reciprocidad, se olvidan.

LOS PEQUEÑOS PRODUCTORES RADIOFÓNICOS
– 13 abril, 2012Posted in: Sin categoría