En los últimos días hemos conversado tanto de las viejas glorias del fútbol costarricense y llenamos la mente de recuerdos, imágenes, grandes jugadas y momentos de nuestros futbolistas, tratando se poner a uno por encima de otro o descartando algunos nombres que consideramos menos ranqueados que otros pero igual de fantásticos en el círculo en el que estuvieron.
Hoy tenemos que hablar de fútbol, táctica, estrategia, cálculo, movimientos, análisis de rivales y frases como “…si no puedes ganar un partido es preferible no perderlo” según lo manifestó Guimaraes un día de estos.
Esta situación ha venido a minar la fantasía de los grandes jugadores de antaño, hoy vemos máquinas reproduciendo movimientos mecanizados que el técnico obliga a efectuar o de lo contrario podrías terminar en la gradería.
Los años 20 hasta los 80 vimos grandes escenas Hollywoodenses, con actores realmente versátiles y atractivos, que enamoraban con sus grandes faenas y finalizaban cada ejecución con una obra deportiva que era aplaudida por los centenares de aficionados que visitaban los estadios para ver a sus estrellas.
¿Hoy que van a hacer los aficionados al estadio?, ¿a quien van a ver?. Estamos matando el fútbol para conseguir resultados, dejando en el olvido aquella frase “que importa que me hagan 4 goles si mi equipo anota 5″.
