¿Quieres adaptar tu estado de ánimo? Cambia la música que estás escuchando

Se dice que hay música especial para cada ocasión, y tal frase tiene mucho más de cierto de lo que parece. La música que escuchamos en cada momento del día cambia nuestro estado de ánimo, enfoque, e incluso la manera en la que interactuamos con los demás. Y no lo decimos solamente nosotros; lo dice la ciencia.

Enfoque, relajación, euforia. La música y las emociones El soundtrack que le ponemos a nuestras actividades diarias influye completamente en el desempeño y la manera en la que las hacemos. Por ejemplo, una actividad que requiere de mantener todo nuestro enfoque para obtener resultados positivos, como es el operar en los diferentes mercados financieros dentro de plataformas de trading, es mejor realizarla mientras se escucha música que tiene ritmo y volumen constantes y de preferencia sin vocales, ya que esto ayuda a que el cerebro se enfoque mucho mejor y sea más efectivo.

Por otro lado, cuando se trata de encontrar motivación para hacer deporte es de gran ayuda escuchar canciones con un ritmo musical alto, así como lo hace el rap con temas de artistas como Eminem, Kanye West y Drake, quienes lideran las playlists para hacer ejercicio en plataformas como Spotify.

Desde el mismo instante en que la música llega a nuestros oídos, se activan las conexiones entre las células de nuestro cerebro, lanzando señales eléctricas por todo nuestro cuerpo y alterando nuestras percepciones. Las reacciones antes descritas se potencializan no solo al realizar actividades que requieren concentración o al practicar deportes, sino también cuando asistimos a eventos como conciertos y festivales porque más allá de la cultura y el lenguaje que se pueda compartir con los demás asistentes, se resaltan las mismas emociones en común.

La música y la salud
El lenguaje de la música y sus efectos en los seres vivos trascienden las barreras del lenguaje verbal, debido a que la respuesta del cerebro a la música y los sonidos está directamente relacionada con el control y la ejecución de movimientos. Un caso particular que ha sido llevado a múltiples estudios es el de la música clásica, con investigaciones que describen cómo esta influye en la secreción de dopamina, la conexión entre neuronas y el aprendizaje, además de que también se le ha relacionado con una protección al cerebro ante la degeneración y la falla en sus funciones.

La música clásica tiene diversos representantes famosos por crear melodías con diversos estilos como en el caso de Beethoven, que pueden ser escuchadas en múltiples contextos y generar reacciones diversas en sus escuchas. Por su parte, las composiciones de representantes de este género como Bach o Vivaldi, usualmente tienen ritmos de 60 golpes por minuto que asemejan a los latidos del corazón cuando estamos en reposo, ayudando de manera casi instantánea a provocar ondas cerebrales bajas en el cerebro y provocar una sensación de bienestar y relajación.

Diversos tipos de música ayudan a cumplir diferentes propósitos en nuestro cuerpo, ya sea estimulando nuestra imaginación, creando relaciones interpersonales e incluso ayudando a cuidar de nuestra salud. Desde hace miles de años la música ha sido una herramienta clave para la comunicación entre los seres humanos y de la misma forma, seguirá siendo una parte fundamental en la continua evolución de la humanidad.

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